Es licenciado en Economía (UCM) y Antropología Social (UNED). Es coordinador de fotografía en el periódico El Salto desde el año 2013. Además, colabora como editor gráfico para las ediciones en papel de las revistas La Marea y Climática, junto a otros trabajos puntuales en medios nacionales y extranjeros. Es profesor asociado de la asignatura de Fotoperiodismo e Imagen Digital en la Facultad de Periodismo de la UCLM, campus de Cuenca, desde el año 2020. Compagina estos trabajos con otros proyectos a medio o largo plazo relacionados con la memoria histórica o diversas temáticas sociales.
Desde el año 2020 acompaña a varios equipos de arqueología en sus campañas en diversos países del Cuerno de África (Yibuti, Somalia, Etiopía, Kenia y Sudán), no sólo para el registro de los materiales investigados, sino también para generar imágenes que sirvan para la divulgación de sus investigaciones. Además, realiza trabajos fotográficos puntuales para diversas entidades públicas y privadas.
La herida
La brecha de casi cuarenta años que supuso la dictadura franquista, tras el golpe de estado fallido y la guerra que anticipó la lucha contra el fascismo en el mundo, ha conformado en nuestro país una realidad social y cultural marcada por una herida que arrastramos hasta hoy.
Las cicatrices recogidas en las fotografías no muestran las huellas de un enfrentamiento entre bandos no resuelto, sino el resultado en el tiempo de un proyecto consciente de dominar a través del terror: masacres, violencia, tortura, violaciones, represión y hambre.
Este trabajo reúne más de quince años de documentación en exhumaciones, homenajes y lugares donde la memoria se ha mantenido, en la mayoría de los casos, bajo la superficie. Son piezas de un mosaico inabarcable que busca reconocer algunas de las ocres señales que el franquismo ha trasladado a nuestro presente y que nos advierten sobre un posible futuro. Cicatrices con las que convivimos, como las marcas de los cuadros retirados de una casa en ruinas que nunca terminó de derrumbarse.