Editor y fotógrafo a cargo del Departamento de Fotografía del periódico El Confidencial, donde desarrolla y produce historias, gestiona encargos y cubre la actualidad informativa, también para la revista Vanitatis. Anteriormente colaboró con la revista Papel de El Mundo, la Agencia EFE y con Viewpress y Getty Images. Los últimos años ha documentado con gran interés las transformaciones sociales, desde la parte más institucional a la callejera, y con un enfoque que oscila entre lo nacional e internacional.
Reviviscencia
En febrero de 2025, se celebró en Madrid la primera cumbre de los Patriots. La capital de España se convirtió, de la mano del partido Vox, en el epicentro de la ola reaccionaria europea, con la asistencia de líderes como Marine Le Pen, Viktor Orbán, Geert Wilders o Matteo Salvini. Hacía menos de un mes que Donald Trump había regresado a la Casa Blanca y el “Make America great again” había calado con fuerza en Europa bajo el eslogan MEGA (“Make Europe great again”), capitalizando el miedo a la inmigración y legitimando el rechazo a las políticas progresistas, al feminismo, a los derechos LGTBI y a todas aquellas ideas consideradas woke.
En esta coyuntura, las redes sociales, como X, del magnate Elon Musk, han sido claves en el ascenso de la alt-right (alternative right), que fomenta los valores tradicionales y los discursos xenófobos con teorías como la remigración y el gran reemplazo. Son los partidos y grupos más a la derecha del espectro ideológico quienes se alimentan de esta tendencia.
Una corriente que entre los jóvenes está calando con fuerza en España. Según el CIS, el 51 % de los jóvenes varones de 16 a 24 años piensa que el feminismo les discrimina, mientras que según la encuesta 40db para El País y la Cadena Ser el 23,6 % de la generación Z y el 22,9 % de los millennials ve preferible en determinadas circunstancias un régimen autoritario.
Ante la situación política y los problemas sociales, como el encarecimiento de la vida, en España esta tendencia empezó a visibilizarse con mayor fuerza en las calles en 2023 con la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, un proceso que derivó en importantes protestas y disturbios. Desde entonces, los partidos y grupos ultranacionalistas no han dejado de ganar visibilidad y apoyo.