Mikel Ayestaran /Dalia Hammad

Beasain, Guipúzcoa, 1975. Compaginó desde muy joven los estudios de Ciencias de la Información con su pasión por viajar. Dio sus primeros pasos como profesional en El Faro de Ceuta y El Diario Vasco. En 2005 decidió probar la experiencia de ser freelance, especializarse en los conflictos abiertos en Oriente Medio y trabajar como redactor multimedia para distintos medios. Después de pasar siete años viviendo con su familia en Jerusalén, en julio de 2022 se mudó a Estambul, desde donde cubre la región para los periódicos del grupo Vocento y para EiTB, la radio-televisión pública vasca, y colabora con el programa El Intermedio. Es el ganador del Premio del Club Internacional de Prensa (2009), del Premio Periodista Vasco (2015), del Premio José Manuel Porquet de periodismo digital (2016), del Premio Internacional de Periodismo Manu Leguineche (2017) y del Ortega y Gasset de Periodismo (2025), entre otros galardones. Es también socio y cofundador de la revista 5W y autor del best seller Oriente Medio, Oriente roto (2017), de Las cenizas del califato (2018), Jerusalén, santa y cautiva (2021) e Historias de Gaza (2025).

Menú de Gaza

“Menú de Gaza” es una serie que muestra la lucha por la supervivencia plato a plato de la familia Hammad en el norte de Gaza. Nació cuando la venganza de Israel cumplía los cinco primeros meses y mi idea era acabar con la serie lo antes posible, en cuanto llegara el primer “menú de alto el fuego”. Han sido casi once meses de recetas diarias para mostrar algo que Israel quería ocultar: el hambre.

Se trata de un trabajo en equipo de la familia Hammad, a la que conozco desde 2004. Amal, cocinera, su marido, Kayed, y Dalia, su hija de 18 años, que se encarga de las fotografías y sueña con convertirse en periodista cuando todo acabe. Un trabajo con Instagram y X como bases para compartir con el mundo la odisea que supone llevarse algo caliente a la boca en una Gaza donde han olvidado el sabor de la carne, el pescado, las verduras y las frutas frescas.

La inocencia de un simple plato ha servido para superar la censura en redes contra todo lo que sale de Gaza, espacio cerrado a la entrada de prensa internacional, y ha supuesto todo un respaldo psicológico para una familia que lo ha perdido todo y ha visto cómo miles de mensajes superaban el bloqueo para darles todo el ánimo del mundo.

Estos platos forman parte de su particular historia de resistencia contra un enemigo que no ha dudado en usar el hambre para doblegarlos. No lo ha conseguido.